[CINE] Batman: Soul of the Dragon

El hombre murciélago protagoniza una historia donde él sale sobrando


Una aventura que comienza como una mala película de James Bond (o un capítulo serio de “American Dad”) rápidamente se convierte en un tipo de tributo a la viejas cintas de artes marciales que se popularizaron en Norteamérica durante la década de los setenta, la cual tiene como única peculiaridad que Batman forma parte de ella. Así es Batman: Soul of the Dragon, la primera película animada de DC Comics durante el 2021 y la verdad, esperemos ésta que no sea la que marque el nivel de calidad que tendrán sus producciones para lo que resta de este año.

PATADAS DE MURCIÉLAGO

A mediados de la década de los setenta nos encontramos con Richard Dragon, un súper espía que, durante una de sus misiones descubre que un misterioso culto tiene en su poder una legendaria puerta que esconde un poder sagrado. Por el bien del mundo esta puerta debe mantenerse cerrada, y para detener a los villanos, Richard decide reunirse con sus viejos compañeros de entrenamiento, que incluyen a Lady Shiva, Bronze Tiger y al mismísimo Bruce Wayne.

Ésta es la propuesta con la cual Sam Liu dirige su 19a película basada en los personajes de DC Comics, la cual, resulta también la menos inspirada que ha lanzado en toda su carrera. Con un diseño de producción simple y un trabajo de animación que, fuera de las secuencias de acción, se ve aún más barato que el de las series animadas de su compañía, la producción nos ofrece una historia que se divide entre los recuerdos que tiene Bruce Wayne de sus épocas entrenando con sus compañeros en algún lugar perdido del Tibet, al tiempo en que, muchos años después, están todos reunidos nuevamente para evitar una catástrofe que podría acabar con el planeta.

ARTE MARCIAL

No puedo negar que las secuencias de pelea tienen un excelente trabajo de coreografía y su animación mejora considerablemente en comparación con el resto del filme pero, la verdad, la historia y el guión son un desastre. Aparte de la forma desigual en cómo se maneja la trama, siendo a muy momentos y en increíblemente tonta, la cinta se llena de muchos anacronismos que no sólo tienen que ver con la época en la que ocurre, sino en la forma en cómo se desarrollan los personajes.

Como toda buena película de artes marciales de esa época, es este filme se mezclan conceptos y disciplinas chinas, japonesas, coreanas e hindúes como si fueran la misma cosa, las cintas de Bruce Lee dejan de una mera referencia a convertirse en un descarado rip-off y hay la suficiente cantidad de agujeros en el guión como para justificar el darle a la película unos 10 minutos más para explicar que demonios es lo que está pasando o de pérdida un mayor profundidad a sus personajes.

Ahora, si bien uno podría decir que el tema esotérico demerita mucho la acción e historia de este filme, ya que si hubieran dejado la trama en una simple película de artes marciales hubiera quedado mucho mejor, la principal bronca de esta animación es que Batman sale sobrando. Bien podrían sacar al personaje del filme y poner cualquier otro y el resultado seguiría siendo el mismo.

Batman: Soul of the Dragon es una historia original y al final del día es entretenida, pero no se puede negar que su calidad sigue el constante declive en el que han caído los filmes de DC Comics desde hace tiempo.


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José M. Saucedo
Director Editorial en Capital GAMING. Cinéfilo, Melómano, GAYmer. Creativo por Accidente, Psicólogo de Vocación, Marketing por Conveniencia. Cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad.

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