[CINE] El Conjuro: El Diablo me Obligó a Hacerlo (2021)

La serie de terror deja de asustarnos


Sabes que tu película de miedo va a ser mala cuando lo que más te aterra de ella es el papel tapiz que usaron en la casa de los protagonistas. Este es el caso de El Conjuro: El Diablo me Obligó a Hacerlo, la tercera cinta en una franquicia que nació en el 2013 y que a la fecha ha generado no sólo dos secuelas, sino también dos nuevas series, Anabelle y La Monja, y que además tiene otra más en pre-producción. ¿Cuál ha sido el resultado de que tantas producciones similares se estrenen en menos de diez años? Que cada nueva entrega se sienta más genérica que la anterior.

YO NO FUI

Tras la llegada a un nuevo hogar, los Glatzel se ven maldecidos con una presencia demoníaca que se apodera del hijo más pequeño. Cuando la familia pide ayuda a Ed y Lorraine Warren, afamados investigadores paranormales, la pareja logra que se autorice un exorcismo que libera al niño del demonio, pero no a su familia. Habitando el cuerpo de Arne, el yerno, el demonio logra asesinar a una persona, por lo que es joven es arrestado y llevado a juicio, con la posibilidad de que tenga que enfrentar la pena máxima. Es ahora la misión de los Warren demostrar que el crimen fue cometido bajo la influencia de un poder sobrenatural y que es lo que hay detrás de esta maldición.

Con esta premisa, la tercera película de El Conjuro llega con un nuevo equipo de producción que logra mantener el filme bajo los mismos estándares de calidad en cuanto a los aspectos técnicos. Un gran trabajo de fotografía, diseño de producción, ambientación y vestuario hacen que la cinta de ‘terror’ destaque entre otras similares, pero dejando todo lo memorable de su propuesta únicamente ahí.

MÁS ESPANTOS

Dejando atrás la fórmula de la casa embrujada que se manejo en las secuelas anteriores, esta nueva entrega no sólo nos presenta un nuevo villano, sino que también ahonda en la relación que existe entre el matrimonio Warren y las habilidades especiales que los caracterizan. Desafortunadamente, entre los predecibles sustos de golpe y porrazo, una terrible obsesión por mostrarnos una cursi historia de amor entre demonios y asesinatos, así como el mayor peso que le dió el director al misterio que al terror, la cinta se pierde en más de una ocasión, dejándonos con una historia más simple de lo que aparenta.

El Conjuro: El Diablo me Obligó a Hacerlo dura cerca de dos horas, pero difícilmente asusta al público en general y sin lugar a dudas aburrirá a los fanáticos del género. La ausencia de James Wan, productor, director y creador de la serie, se deja sentir a lo largo de toda la producción. Michael Chaves, el nuevo director para la serie, deja atrás la poca creatividad que en algún momento tuvieron las entregas anteriores para ofrecernos una cinta que se va por el camino fácil. Nada nuevo, nada interesante y con un final TAN meloso que termina de matar el filme en su totalidad, si esta serie no termina con esta película es porque Anabelle todavía vende.


Like it? Share with your friends!

José M. Saucedo
Director Editorial en Capital GAMING. Cinéfilo, Melómano, GAYmer. Creativo por Accidente, Psicólogo de Vocación, Marketing por Conveniencia. Cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad.

0 Comments

Deja un comentario

Wow lo encontraste