[CINE] Mujer Maravilla ‘84 (2020)

Un concepto que se quedó perdido en los ochenta.


El primer reto que tiene que enfrentar toda secuela es superar el éxito de su predecesora, y en el caso de las películas de superhéroes este es aún más grande. ¿Por qué? Simplemente porque la historia de origen para cada superhéroe tiene un encanto único, aun cuando parezca repetirse una y otra vez. En el caso de la Mujer Maravilla, su origen -al menos en la versión más reciente- es único, su historia en ese mundo es legendaria y su presencia en el universo de DC es influyente en más de un aspecto. De ahí que la expectativa que cargaba su secuela fuera, quizá, más grande de lo que estaba dispuesta a enfrentar…

SEGUNDA PARTE

La primera película de la Mujer Maravilla impactó más de lo esperado hace unos años, logrando alejarse un tanto de lo que habían establecido en sus producciones Batman y Superman, llegando al punto en que muchos aseguraron que ella había “salvado a las películas de DC Comics”. Para su secuela, el mismo equipo que trajo una Wonder Woman para el Siglo XXI nos entrega una segunda parte que se presume como una historia propia, y nos ofrece una cinta repleta de buenas intenciones y muy malas decisiones.

Diana Prince trabaja para el museo Smithsonian en Washington D.C. cómo curadora, cuando una serie de objetos le son entregadas a una de sus compañeras para que los catalogue. Entre las piezas de este cargamento viene una misteriosa piedra que resulta ser de sumo interés para Maxwell Lord, un ejecutivo que está en busca de dinero y poder, cueste lo que cueste. El súbito regreso de Steve Trevor, quien falleció hace más de 50 años, y otros misteriosos cambios que ocurren alrededor de Diana y la gente que tiene cerca hacen que ella comience a sospechar que las piezas que llegaron al museo no son las reliquias que aparentan ser.

CUÍDATE DE LO QUE DESEAS

Mujer Maravilla ‘84 es una cinta desigual en muchísimos aspectos. Se promociona mucho como una cinta ubicada en la década de los ochenta, pero no hay más que algunos vestuarios y uno que otro peinado que nos coloca en esa época, muchos de sus elementos narrativos están de sobre al punto en que la cinta bien podría durar una media hora menos y no se afectaría la trama. Claro, hay un par de secuencias memorables y se agradece que muchos mitos sobre el personaje tomen una nueva forma en esta cinta, pero al final todo se cae cuando la analizamos lentamente y descubrimos que muchos de sus elementos están mal planeados y justificados, que la propia cinta podría quitarlos o substituirlos y la historia mejoraría un poco más… como ocurre con la presencia de Steve Trevor.

Sobre los villanos pues, Maxwell Lord es más lamentable y penoso que malvado y Cheetah…. pues… digamos que hay episodios de los “Super Amigos! que aprovechan mejor a ese personaje que esta película. Obviamente hay más cosas que comentar, como su lamentable final que va de lo ridículo a lo patético y de ahí a lo vergonzoso en cuestión de segundos, pero eso ya sería caer en demasiados spoilers.

Por otro lado, y por alguna razón, Gal Gadot ya no luce tan bien como la Mujer Maravilla, y aunque cuenta con Chris Pine, Pedro Pascal y Kristen Wiig como compañeros de reparto, el gran talento de este grupo sufre con guión tan lleno de agujeros que difícilmente puede tomarse en serio y que tiene la profundidad, de nuevo, de una caricatura de los ochenta. La sensibilidad y dirección de Patty Jenkins se va perdiendo paulatinamente durante la proyección, y la influencia de Geoff Jhons se siente tan presente en el guión que uno entiende porque de pronto hay más paja que elementos interesantes en el desarrollo de la trama.

Mujer Maravilla ‘84 cometió el craso error de generar demasiada expectativa, teniendo a su predecesora como la cinta que en su momento “salvó el DCEU”, Más que calificarla como “mala” o “sobrevalorada”, la segunda película de la Mujer Maravilla es increíblemente intrascendente, quedándose como una historia propia que no aporta, ni ofrece nada al universo de DC Comics en el cine, dejando a los espectadores deseando todo lo que pudo ofrecer en lugar de lo que uno acabó viendo. Que triste, y esa es la verdad.


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José M. Saucedo
Director Editorial en Capital GAMING. Cinéfilo, Melómano, GAYmer. Creativo por Accidente, Psicólogo de Vocación, Marketing por Conveniencia. Cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad.

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