[CINE] Raya y el Último Dragón (2021)

Una nueva princesa llega al universo de Walt Disney


Si hay algo que tenemos que reconocer de Raya y el Último Dragón” es su animación. El trabajo en el diseño de producción y las texturas tanto de los personajes como de los escenarios y cada elemento visual de la película -por más pequeño que sea- es genuinamente impresionante. Sin lugar a dudas, esta es la “caricatura” más bonita que ha producido Disney hasta ahora; lástima que su historia se quede muy atrás de lo que pudo ser una gran aventura inspirada en el sudeste asiático.

LA ESFERA DEL DRAGÓN

Hace muchos años existió un reino en donde la humanidad convivió en armonía con dragones, seres mágicos que bendecían las tierras y cuidaban de sus habitantes. Un día, una poderosa energía se hizo presente en el lugar, infectando a todos los seres vivos, convirtiéndolos en estatuas de piedra. En un esfuerzo para acabar con esta plaga, el último dragón reunió todo su poder en una gema que la detuvo, quedando la piedra a cargo de una de las tribus que formaban el reino. Envidiosos por no contar con este artefacto, que para muchos se considera una poderosa arma, las tribus se hicieron enemigas y el reino terminó separándose en cinco regiones muy diferentes entre sí.

La historia de esta película da inicio cuando Benja, jefe de la tribu del Corazón y padre de Raya, reúne a los líderes de las demás tribus con la intención de hacer que las regiones sean nuevamente un mismo reino. La traición de una de estas tribus rompe la gema protectora y libera nuevamente al espíritu oscuro, dejando a todos los habitantes ante un futuro desolador. Seis años más tarde, Raya se ha convertido en una guerra errante que está en busca del último dragón para detener nuevamente la amenaza y, posiblemente, recuperar a sus seres queridos.

PINTA TU RAYA

Bajo la caótica dirección de Don Hall, Carlos López Estrada, Paul Briggs y John Rippa, “Raya y el Último Dragón” es una frenética aventura que nos presenta a una nueva princesa para el mundo de Disney, sólo que ella se abre camino en una historia que se aleja totalmente de lo que uno podría esperar de este tipo de películas.

En esta cinta no hay un romance meloso, canciones graciosas o personajes genuinamente absurdos; todo se ofrece en el filme como parte de un gran cuadro donde lo importante es detener a la fuerza oscura. Lamentablemente, esta apresurada historia hace que todos los personajes, tanto principales como secundarios, queden relegados a un mero esbozo de lo que podrían haber sido. El ritmo de la cinta no descansa ni para esperar a que su moraleja le quede clara al público, todo ocurre tan rápido que el filme no da oportunidad de encariñarse con sus personajes, y mucho menos con toda la mitología que se hizo para él.

ANIMANDO LEYENDAS

En cuanto a la producción, como ya lo mencione, la animación es casi perfecta en todos sus aspectos; desde el diseño de los personajes y escenarios, hasta la adaptación de los múltiples conceptos sobre las culturas del sudeste de Asia que sirvieron como inspiración. La música de James Newton-Howard es perfecta, pero ésta se disfruta más cuando se tiene la oportunidad de apreciarla fuera del filme, pues el ritmo de este no da chance de valorarla. El doblaje en su versión en inglés es grande… pero el latino sufre de lo mismo que muchas otras cintas recientes, donde parece que los actores de voz prefirieron leer sus líneas como libro y no dando vida a los personajes a los que tenían que interpretar.

Raya y el Último Dragón es una cinta entretenida, no voy a negarlo, pero entre sus agendas políticas, lo apresurado de su narrativa y lo desperdiciado de sus personajes, el filme al final queda lejísimos de cualquiera de sus similares. Así como Moana era demasiado conservadora para su propio bien, esta cinta se fue al otro lado y se queda como una aventurita que a lo mucho, sólo será una buena anécdota.


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José M. Saucedo
Director Editorial en Capital GAMING. Cinéfilo, Melómano, GAYmer. Creativo por Accidente, Psicólogo de Vocación, Marketing por Conveniencia. Cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad.

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