[EDITORIAL] Recordando a Friday the 13th

Uno de los primeros juegos de terror que marcaron la historia de Nintendo.


Han pasado más de 30 años desde que probé este título por primera vez, y la verdad, su música y concepto me han seguido desde entonces. Claro, hoy en día resulta fácil para los críticos y nuevos jugadores ubicar el juego como una de las peores producciones que se lanzaron para el NES pero, ¿en verdad lo fué? La respuesta difiere mucho entre quienes lo alcanzaron a jugar como una curiosidad menor o un ROM más en la colección que bajaron a la PC junto con su emulador y aquellos que lo recibimos en su momento, al momento en el que salió, justo cuando en nuestro Nintendo no teníamos otra cosa que jugar.

JUEGOS ASESINOS

Friday the 13th fue, por mucho tiempo, el juego de terror por excelencia para la primera consola casera de Nintendo y la verdad, pocos se dieron cuenta de ello. Investigando sobre el título para esta nota, resulta interesante descubrir muchas cosas sobre su creación. 

Distribuido por LJN y desarrollado por Atlus, Friday the 13th se atrevía a presentarse como un título de aventura que al final resultaba ser una repetitiva dinámica que te ubicaba en un laberíntico campamento ubicado alrededor del lago Crystal, donde que tenías que andar de una cabaña a otra enfrentando zombis y encendiendo fogatas. En tu camino tenías la esperanza de encontrar algún arma más poderosa que las piedras que traías en la mano y esperabas que al sonar la alarma pudieras llegar a tiempo tu destino antes de que una de las caritas felices que se veían en la parte inferior de la pantalla desapareciera.

El juego, como cualquier otro genérico título para NES, no ofrecía nada más que eso, pero en su ejecución se hizo de un carisma tan grande que lo ha hecho trascender mucho más allá de la calidad o el reto que representaba. Alrededor del juego se crearon muchas leyendas urbanas que niños y adolescentes compartían durante el recreo. Para alguien que por su edad no podía ver las películas de Viernes 13, saber que el suéter de la mamá de Jason era necesario para vencerlo no tenía mucho sentido y, obviamente, nadie daba por hecho que los monstruos que vencías durante tu aventura habían sido víctimas del asesino en algún momento; tu objetivo era correr hacia una cabaña cuando sonaba la alarma, aprenderte los movimientos de Jason para esquivarlo cuando tenías que enfrentarlo y hacías sobrevivir para lograr vencerlo de una vez por todas.

MATANDO MUERTOS

De nada servía saber que el trinche o la antorcha eran las armas más útiles contra el asesino, o que en algún lugar del bosque estaba escondida una cueva que le servía de refugio; todo lo simple y plano del juego poco a poco se despertaba de una manera macabra en la imaginación de quien lo jugaba, haciendo que las caritas felices se convirtieran en una mueca macabra, que los zombis se hicieran compañía de viaje y que los jóvenes sin rostro que podías controlar tenían que luchar por no ser más que una vida extra en tu esfuerzo por llegar al tercer  último enfrentamiento con Jason.

No voy a negarlo, la edad y la nostalgia le han dado a este título un valor mucho más grande que aquel que realmente merece, pero si hay algo que uno tiene que reconocerle es que la poca música que te acompañó durante las largas sesiones de juego se quedaron grabadas en la mente de una manera tan sistemática que, cuando ésta desaparecía, el temor se acentuaba, ya que que esa era la señal definitiva de que el asesino estaba cerca.

Difícil, genérico, simple pero a momentos estremecedor, Friday the 13th es uno de esos clásicos para el NES que valieron todo para quienes lo jugaron en su momento; uno en donde Jason Vorhees era un asesino que sí daba miedo y que su espantoso sprite de color azul y morado representaba un reto aterrador para esa generación que conoció el entretenimiento interactivo en las consolas de 8bits.

Yo aún recuerdo el tema musical del juego, y aun busco una experiencia tan imaginativa como la que este título me dio en su momento.


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José M. Saucedo
Director Editorial en Capital GAMING. Cinéfilo, Melómano, GAYmer. Creativo por Accidente, Psicólogo de Vocación, Marketing por Conveniencia. Cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad.

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