[EDITORIAL] Recordando a Super Castlevania IV

La cacería de vampiros nunca se había visto tan impresionante.


No puedo evitar confesar algo que muchos de ustedes no podrán creer, y es que aunque he dedicado casi dos décadas de mi vida al mundo de los juegos de video, no me considero un videojugador clavado o hardcore; de hecho, a veces ni siquiera me identifico con aquello que con lo que ahora muchos identifican con ser gamer. No soy de comprar títulos en el momento en el que salen, no me obsesiono con los creadores, la tecnología o la programación y muy difícilmente me dejo llevar por la expectativa o el mercadeo alrededor de un juego o serie. Si hay algo que me atrae de un título es lo que ofrece como experiencia interactiva, ya sean su historia o personajes, su reto o la forma en cómo se juega, y eso no ocurre hasta que lo tengo en mis manos; Por esta sencilla razón es que debo incluir en la lista de juegos favoritos aquel por el cual me hice de un Super Nintendo…

JUGANDO CON EL MIEDO

Dentro de las anécdotas más memorables que tengo con los videojuegos esta mi eterna y aun vigente pelea con la primera entrega de Castlevania, la cual no sólo me llevó a odiar ese título y jugar los que le siguieron, sino que con el tiempo me hicieron fanático de la serie y en más de una forma fueron la razón por la cual no sólo me hice de una consola portátil, sino que también me llevó a la generación de consolas que siguió al Nintendo Entertainment System.

Durante mi primer año en la preparatoria, los contados compañeros que jugaban videojuegos apenas estaban descubriendo Contra y Super Mario Bros. 3, mi primera impresión de Super Mario World no fue buena y la verdad, F-Zero no me llamó la atención. Podría decirse que en esa época ya estaba perdiendo mi interés por los videojuegos cuando de pronto, un par de anuncios en la edición de Septiembre de GamePRO, revista norteamericana que acostumbraba comprar en una librería que estaba cerca de mi casa, me avisó que se acercaban los lanzamientos de The Legend of Zelda: A Link to the Past y Super Castlevania IV.

¿Cómo era posible que mis juegos favoritos se vieran tan diferentes? ¿Estarían igual de difíciles? ¿Qué otras cosas nuevas podría encontrar? Todas esas dudas callaron al chavo que había decidido hacerse un adolescente metalero y rebelde para volverlo niño una última vez, convirtiéndose en una peste que no paró en pedirle un Super Nintendo a sus padres hasta que se lo compraron.

Sin dudarlo un solo momento, las primeras aventuras de Link y Mario en el mundo de los 16 bits se hicieron  a un lado cuando finalmente llegó el Super NES, puesto que yo tenía cuentas pendientes con el Conde Drácula y sus creaturas.

LA HORA DEL VAMPIRO

Olvidémonos por un momento del hecho de que Super Castlevania IV es extremadamente fácil y que en más de una forma el poder golpear el látigo en ocho direcciones simplificó por demás el reto que ofrecía el juego original. En aquel momento poder hacer que Simon Belmont pasar del plano frontal del escenario al de atrás se me hizo el logro más grande que había visto en un juego de video hasta que llegó el breve nivel donde caminas dentro de una tubería que gira a tu alrededor, dando un efecto en tercera dimensión que de pronto cambió mi forma de ver a los videojuegos.

El murciélago hecho de monedas de oro, el gigante de piedra que se hacía más chico conforme lo golpeabas, los cuartos secretos, el escenario que giraba mientras te sostienes de una argolla para no caer a los mortales picos que había en el piso, la legendaria pelea con la muerte y el molesto enfrentamiento con Slogra se hicieron piezas clave en esta aventura que jugué una y otra vez hasta que me aprendí cada piso del castillo, cada movimiento de cada enemigo y disfrute el detalle en cada gráfico y cada cuadro de animación.

La recreación que hizo Konami de la primera aventura de Castlevania me fue gratificante en lo que esperaba que fuera, su música y sus gráficos; aun se me pone la piel chinita al escuchar la versión que se hizo del tema Vampire Killer para este juego y todavía me emociona el encuentro con las momias en la torre del reloj. Si, el final dejó algo que desear y la pelea contra Drácula ahora la siento bastante anticlimática, pero eso no es nada, ya que el viaje hacia la torre más alta del castillo valió la pena puesto que el juego, para esa época, logro darle vida y forma a una de las aventuras interactivas que con más fuerza han marcado mi experiencia como videojugador.

La emoción de jugarlo hasta el momento sigue presente y escribir esta nota recordando cada sorpresa que enfrente en camino hacia el castillo y todos esos detalles que hallé dentro de él me siguen pareciendo grandes; no por nada el cartucho sigue siendo uno de mis grandes tesoros y dentro de mi recuerdos, este sigue siendo uno de mis juegos favoritos.


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José M. Saucedo
Director Editorial en Capital GAMING. Cinéfilo, Melómano, GAYmer. Creativo por Accidente, Psicólogo de Vocación, Marketing por Conveniencia. Cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad.

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