[RESEÑA] The Wrath of the Druids DLC

Aquí continúa el legado de Assassin’s Creed Valhalla


¡Dia duit a todos ustedes! (Así se dice ‘hola’ comúnmente en Irlanda [sí, lo busqué en internet para empezar esta reseña]) El primer DLC de Assassin’s Creed: Valhalla finalmente ha llegado y con él una enorme cantidad de contenido para una vez más ponerse el casco vikingo, la hoja oculta e ir a saquear como Eivor Varinsdottir. Ubisoft aún desea mantener vivo el más reciente título de la saga de los asesinos y, en general, pueden haberlo conseguido. En el DLC Wrath of the Druids, Eivor es visitado por un extravagante mercader en Ravensthorpe, quien le dice que el Rey de Dublín lo ha invitado a la isla vecina. Así, Eivor zarpa a una nueva aventura llena de nuevos personajes, tareas por hacer y peligros a vencer.

CÓMO DARLE AL CLAVO

Luego de llegar a Dublín, la historia que le espera a Eivor no es algo particularmente nuevo en comparación con lo anteriormente visto en el juego. Intrigas políticas, conflictos derivados de ideales, el desarrollo de la región impulsado por el carácter visionario del protagonista. Sin embargo, Wrath of the Druids logra consolidar un estilo único y es justo ese su punto más fuerte. En general una de las características más destacables de toda esta nueva trilogía de Assassin’s Creed ha sido el apartado estético y la capacidad de diseñar mundos hiperrealistas. Nunca antes el Animus se había visto tan bien. 

No obstante, con Valhalla esa cualidad se vio un poco mermada. En pocas palabras, las verdes colinas de Gran Bretaña no se veían tan impresionantes como las pirámides egipcias o la Grecia antigua. Ubisoft habrá tomado nota de esto, pues con este DLC logra retomar ese atractivo visual. Aunque Irlanda también cuenta con verdes colinas como su isla vecina, aquí vienen aderezadas con contrastes coloridos y diseños bastante creativos. Tal diversidad tiene una razón de ser en la narrativa: El comercio. 

DESPUÉS DE HACER AMIGOS, ES MOMENTO DE HACER NEGOCIOS 

En el juego base, la prioridad de Eivor con su asentamiento era formar alianzas para garantizar su seguridad. Con eso cubierto, ahora el caudillo vikingo busca crear toda una red comercial con sede en Irlanda. Nada más con dar un vistazo a donde inicia esta aventura, se sienta un precedente del esfuerzo desarrollado en la parte de diseño. Dublín es un importante puerto comercial vikingo y su mercado está lleno de mercancías exóticas y coloridas. Algo para olvidarnos de la monotonía de las ciudades inglesas.

Como sugerencia personal, para de verdad apreciar la calidad del DLC a nivel técnico, basta con dejar a Eivor parado en alguna parte del mapa sin hacer nada. La mezcla de diseño de sonido con los paisajes y gráficos te transportan a otros lugares.

¡Pero un DLC no sólo se mide por su atractivo visual! Wrath of the Druids es también una bomba de nuevo contenido, por si no era suficiente con la historia principal. Nuevos personajes, equipamiento, habilidades, enemigos, coleccionables. ¡Semejante DLC podría ser equivalente a un juego completo e independiente de un estudio indie! Entre todas las novedades la que más me agradó fue el de las mecánicas del juego. Dublín es un asentamiento soberano con su propio rey, el cual no necesita de la intervención de Eivor como en Ravensthorpe. En lugar de eso ahora toca hacerla de emprendedor y establecer pequeños puestos comerciales por todo el territorio para expandir la influencia del clan del cuervo. Esta mecánica me hizo recordar las viejas glorias de la trilogía de Ezio con las guaridas de los asesinos y seguramente le sacará a más de uno ese sentimiento nostálgico. Pero el comercio no sólo trae riqueza, también bienes exóticos. Una vasta cantidad de equipamiento procedente de tierras lejanas llegan a manos de Eivor para ampliar su arsenal de batalla. Ojo con las sutiles referencias a títulos pasados. 

NUEVO CONTENIDO, VIEJOS HÁBITOS

Desafortunadamente, Ubisoft continúa cojeando del mismo pie. Siendo justos, con semejante cantidad de contenido, los bugs y glitches son inevitables. Una fama de la que el estudio francés busca incansablemente deshacerse. No hay otra forma de decirlo así que ahí va mi testimonio personal al probar el DLC. 

Muy temprano en la campaña, un NPC no hizo lo que se suponía debía hacer, la misión se trabó y después de literalmente horas intentando destrabar al personaje, mejor opté por ir por ahí con las siempre confiables misiones secundarias. (Benditos puestos comerciales) Una lástima que el rey de Dublín esté trabado por la eternidad pero, ¡qué padre está la armadura ibérica que conseguí!

Además de fallos técnicos también están las libertades creativas con cómo tomar las fuentes históricas. Los puristas de la saga siempre han protestado con cómo en las recientes entregas se añaden características totalmente fantásticas y en este DLC no es la excepción. Sin embargo, en palabras de los mismos creadores, el propio jugador puede decidir si disfrutar o ignorar. Sí, es posible escoger un gato/lince gigante como montura para Eivor porque, ¿por qué no? Pero tampoco es un tema para arrancarse los cabellos. Juega y deja jugar.

Calificación: 9.0

Wrath of the Druids es exactamente lo que debe ser un DLC. Un excelente complemento para el juego base, el cual enriquece la experiencia, añade nuevas mecánicas e incluso atiende puntos flojos del título original. Tiene bugs y glitches, pero qué juego actualmente puede presumir de no tener uno solo. Ubisoft logra captar de nueva cuenta la atención a Assassin’s Creed: Valhalla y ahora eleva la expectativa por el próximo DLC. Ojalá y con The Siege of Paris continúen con la buena racha. 

The Wrath of the Druids es un contenido descargable para Assassin’s Creed Valhalla, desarrollado y distribuido por Ubisoft, y se encuentra disponible para PlayStation 4, Play Station 5, Xbox One, Xbox Series y PC. Para esta reseña se probó la versión para Xbox ONE que fue proporcionada por Ubisoft Latinoamérica.


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Ivan Cardoso

Novice

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